LA CURA

I

¿Acaso no ves?

cada que dudas,

matas una flor,

que había florecido,

solo para que la veas.

II

En el vasto infinito,

que antecede nuestra historia,

jamás cupo lo incierto,

que genera tu memoria.

Me gustaría que te vieras,

como el mundo quiere verte:

grande, 

poderosa, 

alta.

Madre de todos los placeres.

Tú sabes bien que lo que quieres,

¿Entonces por qué lo dudas?

Si todo tienes,

nada te falta.

No dejes que tu pensamiento,

se vaya a ciudades oscuras.

III

Calla 

dijeron

y callaste.

—  Ten miedo

y retrocediste

—  Estás equivocada

y no lo dudaste.

¿Qué hace falta que te digan

para que creas lo contrario?

¿tiene que venir de otros labios,

ó puede ser de los tuyos?

III

No hace falta que te diga,

que eres primavera,

en cada estación del año,

te han hecho tanto daño,

que no quieres florecer,

y aunque todo desapareciera,

no sabrías tu porqué.

IV

Tantos pensamientos,

crecen, 

como enredaderas,

¿cómo sentirse especial?,

si te ven como a cualquiera,

y les crees,

y te crees menos,

te haces daño,

y no cuestionas,

el tamaño,

de quién lo dice,

ni los matices,

ni las ideas;

solo asumes,

y te escondes, 

en un rincón,

llena de pena,

esperando que algún día,

se cumpla tu condena,

pero esa condena no existe,

solo existe el verdugo.